Ignorancia científica profunda: Don Juan Manuel de Prada es el Cristianolamarquiano

13 03 2009

Bienvenido de nuevo el Señor Intelectual Irracional a este mediocre blog.

Cibermutaciones

El experto en Ciencia Don Juan Manuel de Prada nos mete un articulito de relleno, supongo que pagado al mismo precio que su sesuda reflexión sobre las instrucciones de Benedicto para superar la crisis, que desde luego es una plaga bíblica. A lo que iba.

En “Cibermutaciones”, espero sinceramente que de coña, Prada nos presenta un panorama según el cual de tanto mirar a la pantalla del PC desarrollaremos mucha lágrima. Para cuando todo el mundo llore y el llanto se vea desprovisto de poesía (porque llorar parece ser siempre un acto poético, ¿verdad, niños poetas de Darfur?), el que llore de verdad deberá hacer aspavientos, como obispo poseído por furia bíblica ante matrimonio gay, con el fin de ser identificado como sincero llorón. Es supergracioso. En mi vida me había reido tanto ni tan seguido. Me duelen los costados.

O si no a ver quién niega lo gracioso que es esto: “Algunos neurólogos previenen contra la posibilidad de que nuestro hemisferio cerebral derecho se desmande, sin que ni siquiera nos hayamos afiliado a ningún partido de ideario más o menos reaccionario”. Ja ja, qué risa. No me digáis que no es afilada la prosa del romo autor.

No sé a cuántos neurólogos conoce Prada, ni sé si han estudiado en la Universidad Católica de Murcia.

Finalmente, en su extravío (muy ajeno a su línea) por la ciencia neurológica, nos muestra los estragos que el uso del ordenador causará sobre nuestros hemisferios cerebrales.

A mi lo que me preocupa es la enorme cantidad de turistas del Valle de los Caídos que siguen a este soplador de vidrio. La de gente que, recluida en casas de oración, no pudo acabar la E.S.O. Gente que de vez en cuando lee XLSemanal y cree que la polla se puede alargar pillándola con la puerta y saltando hacia atrás. Gente que, sin tener una mínima cultura (lo que incluye, desde luego, a la denostada Ciencia, señor de Prada), cree las monstruosas sandeces que un plumilla expone en una tribuna pública. El patrón nacional del Diseño Inteligente, que etiqueta a la convicción de que la Ciencia es mejor que la Artimaña como “nueva idolatría”. Cuánto necio suelto.





El clima del señor Marqués

5 03 2009

Queridos par de lectores, os presento a la quintaesencia de la personalidad pepera murciana. Don Francisco Marqués.

Elefante en una cacharrería

Explico una cosa a quien piense que se trata sólo de un asunto local o al menos regional, sin interés para madrileños o habitantes de Burkina Faso. Este señor, un prepotente absoluto, es tan representativo de su época como un soldado estadounidense con un cigarrillo ladeado o una severa institutriz que reprende a unos niños.

Francisco Marqués, duro como, precisamente, el hormigón, es uno de los que manufacturaron el clima de idiotez que ha convertido a Murcia en una región que muchos vemos ridícula.

El ex-consejero de medio ambiente, que proclamó que “donde hay lechugas, puede haber casas”, fue uno de los partícipes de convertir un organismo de la administración encargado de velar por el Medio Ambiente y de perseguir las agresiones cometidas contra él en un nuevo ministerio de fomento.

Durante la época de “bonanza económica” me cansé de oir a técnicos y políticos hablar sobre subvenciones y exenciones fiscales a las empresas para que pudieran cumplir la legislación ambiental. Que a los empresarios había que hablarles en su lenguaje. Que ellos sólo veían el asunto como una oportunidad de negocio. Que la etiqueta ISO 14000 o cualquier otra farragosa mierda suponía una diferenciación o una ventaja sobre la competencia o una simple necesidad si querías trabajar para la Administración, para una empresa importante o para los guiris. Que no era posible que viesen la protección del medio ambiente como lo que es: una responsabilidad moral y una absoluta obligación. Como si la sociedad, al conseguir medidas legislativas de protección, tuviera a la vez que gastarse dinero para que quienes atentan contra el medio ambiente decidan ceñirse a la ley porque les supone ahorro o beneficio. Un puto chantaje, vamos.

Recuerdo, y esto no me convierte en comunista ni socialista, creo yo, haber asistido a reuniones de estudiantes, de trabajadores por cuenta ajena y de empresarios. Los primeros suelen exigir que se les permita hacer menos y llegar más lejos con menos esfuerzo; los segundos acostumbran a exigir que se cumpla la ley; pero los terceros exigían que la ley fuese más laxa para ellos (hacen con medio ambiente lo mismo que pretenden con el despido libre y con los impuestos). Quizá haya que cambiarles a muchos el estúpido mote de “innovadores” o, mejor aún, el de “emprendedores”, por el de chantajistas.

(Nota para quien me lea y, sorpresivamente, no me conozca en persona: soy autónomo y tengo contratados cinco trabajadores. No cobro en B y hasta pago por la estupidez – para mi actividad – del PRL. Añadiré que acostumbro a votar en blanco, aunque un partido con Rosa Díez, Manuel Pimentel, Ruiz Gallardón y gente como José Luis Balbín habría contado casi seguro con mi voto).

Sigo.

En múltiples charlas etiquetadas como cursillos (convenientemente subvencionados) tuve que ver a los que tendrían que haber sido policías ambientales convertidos en asesores de empresa. Pude asimismo comprobar cómo los asesores de empresa eran meros firmantes de estudios técnicos para empresarios que como mínimo, veían el rigor científico y la seriedad como las anteojeras, y a la recién licenciada (llena de ilusión por hacer su trabajo bien, por plasmar los conocimientos que adquirió con esfuerzo) como al burro que las lleva.

¿Le suena a alguien? Iré traduciendo entre paréntesis: empresarios hablando de flexibilidad (tragaderas), de ser una familia (mientras estés bajo mi techo harás lo que yo digo), de ir todos en el mismo barco (si nos hundimos te tiro por la borda, tío lastre; si vamos a toda marcha machácate, ajusta velas, boga, amplía las guardias. Qué náutico, le encantaría a Prada Maturin).

¿Quién no ha sido manipulado así por empresarios de tres al cuarto? ¿A quién no se le ha dicho alguna vez que el progreso es talar el bosque para plantar almendros, quitarlos para poner olivos, arrancarlos para plantar lechugas cuando conseguimos agua para el desierto, y finalmente llenarlos de casas paradójicamente vacías, si acaso con un montoncito de cervezas vacías tiradas por el jardín? (basado en hechos reales).

Debo informaros de que en el Shangri-La del PP, la región del “Agua para todos”, el oficinista o la jubilada se sueñan agricultores a lo Garcilaso y se enfadan sinceramente ante la idea de que los ríos TIRAN el agua al mar. Los hijos de puta de los ríos.

Que Onda Cero llegó a decir que es incomprensible un proceso en el que, en lugar de tomar el agua dulce y meterla en un tubo, la tiramos al mar y luego le quitamos la sal. Con simplificaciones así explicaban la discusión sobre el Plan Hidrológico Nacional y la visión del PSOE sobre favorecer la desalación de agua marina. A los simples con poca letra y menos ciencia les venía de perlas la explicación. Les daba argumentos para discutir a gritos en el bar. Y en Murcia, lo creáis o no, los camareros son de derechas en buena proporción.

Este es el clima en el que hemos vivido muchos habitantes de la muy pedigüeña y agresiva región de Murcia.

La imagen que me quedará de esta época es la del jardín del superchalet de 60 m2 en Mar Menor Golf Resort, de Polaris (cómo no, primera línea de costa, eso sí, comparado con Kazajstán) lleno de latas vacías de cerveza porque los jubilados guiris encontraron un bebedero al sol. El anuncio de la tele con el mentecato de Camacho paseando por Calblanque, a veinte km del resort de Polaris más cercano. El folleto del resort de Fuente Álamo, con fotografías de encina extremeña y de adorable iglesia de Guadix.

O me valdrá también la del encorbatado aristócrata veterinario atravesando la cola de inmigrantes en comisaría.

O quizá el terreno estacado de esqueletos de almendros y bordeado por la sempiterna hilera de banderolas deshilachadas (GRUPO HISPANIA, POLARIS WORLD, golf, golf, golf…).

Ya no hay grúas en mitad del campo. Ya nadie gana tres millones porque ha sabido que los vecinos nuevos han comprado el dúplex de al lado seis meses después mucho más caro. De repente, nuestra casa no es una inversión, sino sólo nuestra asfixiante hipoteca y, si hay suerte, nuestro hogar.