Perdónenme, pero la noticia más importante de nuestra vida una vez leída da risa. Así que me pongo en modo Borde 5.0 y saco las garras para golpear teclas.
Este es el Cristo de marras:
El citado ídolo está “tallado en madera de cedro, mide 1,81cm (sic), posee cuerpo bien moldeado pero no completo, están talladas cabeza manos y pies, imagen que parece estar perdida y alejada de lo que le rodea, concentrada en su destino, con signos visibles del sufrimiento de la Pasión”. Descripción de creativa sintaxis que hace volar mi imaginación: cuerpo moldeado pero no completo… muy Boris Vian.
Presten atención a lo que hizo el facineroso, ¡maldito sea mil veces!:
“Es un hombre muy fuerte, que comenzó a maltratar al Señor, de imprevisto”. Es lo que tiene estar siempre en el candelabro. Otra posibilidad es que lo hiciera de improviso o de forma imprevista. Pero…
o “Algunos de los fieles se dirigieron hacia el camarín para proteger la imagen (espero que establecieran un perímetro: esto es mío. Es que sin establecer un perímetro no veo modo de garantizar la seguridad de ese alto cargo de madera de cedro, especialmente ante ataques con cócteles Molotov) y otros salieron nerviosos del templo incrédulos por lo que acababa de ocurrir”. Toma del frasco Carrasco, qué buen par de Complementos Predicativos nos cascan N. Márquez y F. Pérez Ávila, futuros Pulitzer. Buena manera de salir de un templo: incrédulos. Qué metafórica, mecachis. Y no está mal para un Cristo perdido y alejado de lo que le rodea.
“Ese hombre (el susodicho semoviente, el facineroso, vaya, ese Hombre malvado, de perversa condición, según la RAE) quería tirar al suelo al Gran Poder, pero no lo logró porque el Señor está anclado”, añadió otra de las testigos. De hecho, la imagen tiene un vástago que lo deja anclado a su peana y le aporta estabilidad, un elemento clave para que anoche la talla no cayese al suelo”. Hasta aquí la aclaración de Bernstein y Woodward. Menudo vástago debía de tener insertado el Vástago de Dios, para resistir el peso (según algunos testigos, a los que no llamaré Testigos de Jehová, pese a las concomitancias) de un toxicómano mazas ¡y con barba! colgado, que se multiplicaba para acudir al camarín desde la primera fila y desde las últimas también. Lo siento por mi amigo Óscar Conspiraciones Monsanto, pero no hay forma de tirar al suelo al Gran Poder.
“El detenido, que llevaba una mochila que tiró al suelo (¡pero qué manía de tirarlo todo al suelo, farlopero descreído!), se acercó al camarín por la parte izquierda del altar, al contrario de lo que es habitual”. ¡¡¡¡Já!!!! ¿Hace falta comentario?
“En la plaza de San Lorenzo los devotos se congregaron tratando de buscar respuesta a un momento de tanta angustia”… ¿acaso había wifi en la plaza? ¿buscaron bien en Google? Es más… ¿FLEXIBILIZARON SUS CRITERIOS DE BÚSQUEDA? ¿ENTRECOMILLARON? ¿SE CONFORMARON ACASO CON LA PRIMERA PÁGINA DE RESULTADOS?
Imagino que harían eso tras relajarse una miajica, porque, minutos antes, “los fieles que ocupaban la basílica comenzaron a increparle y se temió por su integridad”. Vamos a ver: pero si el toxicómano barbado era de todo menos íntegro, ¡era el culturista iconoclasta!. ¿No se referirá el periodista no firmante a la integridad física? ¡La de su alma ya estaba perdida! Tanta loción… Perrete…
Otras bandas de idólatras mostraron su solidaridad, a pesar de la ira religiosa que impide al redactor-barra-a concentrarse en la tecla: “Tras burlar las medidas de seguridad de la basílica de San Lorenzo, el tipo se dirigió hacia el camarín donde permenece habitualm,ente la venerada imagen y golpeó con fuerza a la talla. A puñetazos y dándole patadas” Menuda colección de (sic)s. Y luego dicen que es mejor el periodismo por Internet. Me imagino al iconoclasta macizo acercándose al ídolo haciendo posturitas a lo Zeta-Jones en “La Trampa”, mientras los creyentes extáticos se quedaban estáticos ante su habilidad para sortear láseres. Es lo que tienen los Atheist Delta Force, que están muy preparados.
Asimismo, tras la debacle icónica, múltiples devotos, acompañados por sus lombas, se arrimaron a ver el pampaneo y al mutilado Vástago, “una imagen tan venerada en la ciudad y más allá de las fronteras locales”. Hasta el infinito y más allá… incluso en lugares remotos como Dos Hermanas -es un pueblo, Marcus, no una porno- veneran al Gran Poder con toda su arma. ¡¡¡Já!!! Las fronteras locales… Carrasco, menuda jumera de rebujito llevaban los Woodward y Bernstein.
Quedaron todos mucho más tranquilos ante el parte médico que leyeron el carpintero del barrio y el hermano mayor del Gran Poder, que en esta instantánea sostiene al ídolo de 1,81cm:
Mucho respeto está bien, pero mejor está mucha guasa.


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