No estamos solos, sabemos lo que queremos. Vive la vida

29 01 2009

Encuentro en mis devaneos un lugar que me hace sonreir. Frente a la muerte, a las miserias cotidianas, aquí tenéis, mis amados miles de seguidores, un catecismo, este sí, de los buenos:

http://blog-sin-dioses.blogspot.com/2008/11/razones-para-sentir-orgullo-de-ser-ateo.html

Infinitamente más inspirador que ir a misa a que un ignorante te salpique con su saliva desde un púlpito.





Creyentes verdaderos

13 01 2009

Anticristo, más que anticristo. MiesVan, no tienes ni idea de lo que dices en tu entrada Ateísmo ¿Acaso no notas la condescendencia del creyente? ¿Te has fijado en la infinita conmiseración que siente por nosotros? ¿No te traspasa los poros su piedad? ¿Cómo puedes ser tan impermeable a la Fe?

Cuánta amabilidad la del creyente que se cree noble. Más soportable que la ira permanente del Guerrouco del Antifaz, pero igual de insostenible en cinco minutos de charla adulta.

El creyente amable, el que educadamente te escucha sin oirte, el que asiste a misa por tradición, o cuando se siente vacío, o cuando ha perdido a alguien. El creyente amable sabe que cada vez hay menos católicos, pero algo le dice que cada vez son más puros. Pero no está seguro de si él es uno de ellos.

Y sin embargo aún quedan verdaderos creyentes, de los que uno podrían confundir con los “creyentes amables”. En realidad estos últimos serían asimilables a los no practicantes.

Los verdaderos sienten esa fe que tú y yo, MiesVan, no experimentamos, pero no nos desdeñan. Ni con el estilo atroz del Adalid de la Fe, ni con los espumarajos de la Conferencia Episcopal, ni con la -aparentemente- amable condescencia del que ha visto la Lus.

Los verdaderos creyentes son gente como mis adorados AGB y MLP, un matrimonio al que conocí en la facultad. Discrepan absolutamente de mis ideas y no por ello me dan de lado. Podría llegar a dolerles lo tajante de mis afirmaciones (y negaciones), pero no me lo reprochan. Quizá creerían que no tengo tanta suerte como ellos, que gozan de su fe, pero no me miran de forma condescendiente.

Saben que la fe no entra con sangre, y que si no entra, no pasa nada. La fe es para ellos (y lo será para sus maravillosos hijos) una experiencia íntima (en el fondo de sus corazones y sus bien amueblados cerebros) tanto como pública, y la practican con libertad en un país, una cultura y una época que les da la oportunidad de hacerlo libremente. Igual que a mi de no hacerlo. No creo que vean bien la involución de imponer los ritos religiosos de una de las religiones practicadas en este país en los actos y lugares oficiales, aunque desde luego dudo que este asunto les desvele. Su principal preocupación es y será alimentar los cuerpos y las mentes de sus hijos, y también estar cerca de su familia y de los que somos honrados por su amistad.

No creo en absoluto que tengan la intención de manifestarse para exigir la retirada de derechos civiles a otros ciudadanos. Aunque quizá no compartan la exagerada preocupación de la comunidad gay por ciertos aspectos. Cada uno a su aire. Yo tampoco consigo ver el sufrimiento tan tremendo del gay y la lesbiana en la España de 2009.

Desde luego, no me parece que apoyen el aborto libre y gratuito. Pero tampoco los he oído decir que una menor deba criar obligatoriamente al hijo de su violador. En esto me parece que razonan tan cristianamente como Rouco, pero sin odio.

No estoy seguro de si desean que se evite el acceso a condones en África. Y es que no todo va a pasar en lunes, caramba.

Saben que es perfectamente posible una vida rica, llena de espiritualidad, siendo ateo. Creo que saben como yo que los horóscopos, las estampitas, los males de ojo, las flagelaciones, las cabezas de Barbie enjoyadas sobre cuatro palos y recubiertas de seda y oro, las manchas de humedad con cara de tío barbudo, los exorcismos, etc, son chorradas.

Su Dios ficha donde Rouco, pero es una versión mejor. Frente al Dios furioso de los pastores de finales del Neolítico (como todo el mundo sabe, el grupo humano con más altos logros intelectuales) eligen al Jesús amable que reconforta a sus niños y les hace sentirse acompañados. Yo veo que la Iglesia asume a los dos, a la bestia furiosa y vengativa del muy colérico Moisés, y al chachi. Pero yo soy yo, y ellos, no.

Así que si en algún momento me encarnizo con el cristianucho, es decir, con el Prada, el Rouco, la Aguirre, el puto cura de la residencia de la carretera de Santa Catalina, el armado miembro de la Asociación Nacional del Rifle, el paseador de Barbies, la meapilas o el de la buena familia, es mi obligación recordar que no voy contra cristianos tan inteligentes y buenos como AGB y MLP. Antes al contrario: si sus parroquias estuvieran abarrotadas de AGBs y MLPs, el mundo y sin duda la Iglesia serían un lugar mejor, incluso para los ateos que los queremos y respetamos sin compartir sus ideas y sus experiencias religiosas.





Una de definiciones, para los señores ignorantes que se sienten víctimas

4 12 2008

Y para las señoras. Disculpe, Sra. Aguirre.

“laico, ca.

(Del lat. laĭcus).

1. adj. Que no tiene órdenes clericales. U. t. c. s.

2. adj. Independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Estado laico. Enseñanza laica.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados”

¿Sabe alguien por qué los Atacados insisten en defender la idiotez de diferenciar laicidad de laicismo?
Es que no me entero.

“laicismo. (De laico).

1. m. Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados”

“La palabra ‘laicidad’ no está registrada en el Diccionario. Las que se muestran a continuación tienen una escritura cercana.

* laxidad

Real Academia Española © Todos los derechos reservados”

Es que yo soy un clásico. En lugar de inventar, imaginar, suponer o deducir el significado de las palabras según mis gustos, preparación o conveniencia, cuando tengo dudas me voy al lugar donde curran los sabios y los expertos y lo miro. Y resulta que no existe la palabra ‘laicidad’ fuera de las mentes que frecuentan ‘catholic.net’ y cibertugurios semejantes.

En otra entrada he indicado que otros lo hacen mejor que yo, y que prefiero dejarles la parte seria del debate. Excepto moscardonear a San Juan Manuel de Prada y las coñas de los comandos laicistas (‘maere, maere Fuensantica, Virgen del Agua: ¿ande vas, con tantiquio oriquio bordaico, ora subiendo pal monte, ora bajando pa la catedral, que te van a sacar loca? Tese vacaer la cabecica del andamiaje, maere’, es un ejemplo de socarrona prosa poética laicista), no me dedico mucho. Pero he aquí que anoche visité a fondo mi enlace sobre la apostasía. Y mi cabreo es importante.

Como que ponen pegas los señores de los arzobispados. Exigen presentarse en sus dependencias a apostatar, cuando la Ley que nos ampara a TODOS, esto es, la Constitución, dice expresamente que nadie podrá ser obligado a declarar sobre sus creencias religiosas.

El Derecho Canónico de ningún modo está sobre la Constitución, aunque les pese a los rouquines. Es más, si se indaga lo que este Derecho tan especial recoge sobre el asunto, resulta que ni hace falta, que en realidad el procedimiento habitual del derecho a rectificación y anulación de la Ley de Protección de Datos es suficiente.

La cosa hoy por hoy es que los gestapobispados insisten en la inviolabilidad de sus archivos, y que se niegan a eliminar a los apóstatas de los Libros de Bautismo y demás. En todo caso, tras alegar y demorar el proceso, llegarán a incluir una nota al lado, indicando la voluntad de tal persona de exigir que no se le considere perteneciente a la confesión católica. Hoy por hoy, la Iglesia se sigue negando a borrar a los apóstatas de sus registros. Una vez más, esta institución ignora voluntariamente la ley que nos ampara a todos.

El cabreo no disminuye si uno examina mis respetuosamente enlazados ‘¿Dignidad Humana?’ (los signos de interrogación son míos) y ‘catholic.net’.

Resulta que somos monstruos los que pensamos que el símbolo (logo para MiesVan) de una de las grandes religiones históricas (y esta tiene muuuuuucha historia a cuestas) no debe presidir un lugar tan público como un aula de colegio de titularidad pública.

Nada que decir sobre colegios privados y hasta concertados (hay quien considera equiparables estos últimos a los públicos, porque dependen de dinero público, yo no llego a tanto aunque debería). Como si quieren poner colegios con retratos del cabrón de Bin Laden, allá cada cual con su dinero.

Es más, no me parece mal que en la relativa intimidad del despacho de un funcionario o servidor público haya crucecitas, vírgenes, santos y mártires diversos; se sobreentiende que esos símbolos pertenecen a las creencias de sus ocupantes, que son libres (sí, señores prelados, libres). Por supuesto, también pueden jurar sobre la Biblia al ser investidos. Es libertad individual. ¿Cómo no íbamos los ateos a estar de acuerdo con la expresión libre de una creencia u opinión?

Pero no así en las recepciones de hospitales y aulas de colegios de titularidad pública, etc. Pasemos por alto la presencia ominosa de la Iglesia en lugares y entes oficiales por tradición, pero de forma no impositiva, (y el que me conozca sabrá ya que creo que el argumento de que algo está bien porque es ‘tradición’ no me puede parecer más idiota, no insisto).

Así que tragamos con dedicar dinero, espacio y tiempo al arzobispado castrense, a capillas en hospitales y hasta a misas en el ente público RTVE. Tragamos con un poco más de dificultad el caos urbano de los incesantes paseos de ídolos o una Semana Santa que los integristas desearían que viviéramos muertos de horror y pena; esto último es cultura (¿o era incultura? No, cultura). Hasta nos gustan las campanas.

A esos lugares o acontecimientos no estamos obligados a ir. Pero sí a las aulas de un colegio de titularidad pública o a las dependencias de atención al público de una administración. Esos lugares son absolutamente públicos en el sentido de que son dependencias de un Estado, y el Estado español es laico. Vuelvan los integristas a la definición de la RAE. Un Estado laico no es enemigo de la religión, sólo es independiente de ella; de hecho, su principal diferencia respecto de un estado confesional, como de facto pretenden los señores activistas católicos, es que respeta la libertad de credo, no permitiendo la imposición de uno en particular. Por lo visto, va a ser que los ateos que insistimos en el carácter laico del estado somos más respetuosos con un culto dado que los del cilicio.

Las aulas de los colegios de titularidad pública no son lugares donde deban exponerse en lugar preferente los símbolos de una religión. Y deben ser retirados precisamente por respeto a la religión de cada uno. O a su libertad de no creer.

Esto no es lo mismo que pretender eliminar los símbolos y tradiciones heredados del cristianismo de la vida pública (por molestos que sean a veces); eso sería un disparate, además de una imposición análoga a la que los católicos han practicado durante tantos años. Pero los lugares públicos comunes no son lo mismo que los lugares oficiales. Los señores del PP y de la Conferencia Episcopal todavía no han entendido una diferencia tan básica. O no quieren, porque les gusta jugar a las cortinas de humo que con tanto gusto achacan al partido en el poder.





¿Para qué insistir en lo que otros explican mejor?

24 11 2008

Si alguien se pregunta por qué no escribo mucho más sobre mi ateísmo en la vertiente seria, comandos laicistas aparte, le remito a gente que lo hace mucho mejor que yo. Además de probar con Christopher Hitchens (lo podéis encontrar en Foreign Policy), este artículo lo comparto completamente:

Artículo de opinión de D. Juan Goytisolo

Así que, mientras espero a que MiesVan me vuelva a explicar cómo se hacen los enlaces a otros sitios adecuadamente, sigo cocinando algo del Marshall de los Estados Unidos y también preparando algo del Comando Laicista Radical en una asamblea de Kikos.