Acabo de terminar un comentario en el blog de MiesVan, “sipiensas”. Me ha quedado tan largo como siempre. Lo pongo aquí para calentar el ambiente. No seais amables. Quiero críticas feroces, que para creer que soy la leche ya está mi santa madre.
Ahí va:
“No estoy seguro de que sed de riqueza, poder, ostentación, etc., no sean parte de la naturaleza humana. Estrictamente, todo lo creado por el hombre y su inteligencia pertenece a la Naturaleza, pues él mismo es producto de ella, tanto al menos como un nido de ave o la presa que hace un castor. Los que defienden el Diseño Inteligente (una mano que guiaría a la evolución de las especies hacia una meta: el ser humano) podrían a su vez estar de acuerdo con una teoría que considera al hombre separado de la Naturaleza.
La Naturaleza no son los bosquecillos y las cascadas. En contra de lo que se suele explicar, los sistemas naturales no están en equilibrio si por tal entendemos que todo está adaptado perfectamente. Los depredadores no agotan la caza porque son muy listos y guardan para después; a veces la agotan. Las especies desaparecen sin que el hombre intervenga. No todo es perfecto en la Utopía Natural.
Hay demasiados factores a considerar. Lo que sí tiene la Naturaleza es la capacidad de regularse (lentamente) ante variaciones (a veces catastróficas) para alcanzar nuevos equilibrios (incluso con ayuda del hombre), que siempre serán dinámicos, no estáticos.
Y aquí, desgraciadamente para quien no vive de recoger raíces, la Naturaleza recuerda al Sagrado Mercado. No entiendo bien si el modelo económico (¿utópico?) propuesto por MiesVan y el sevillano es viable. No estoy seguro de si con educación podemos corregir la selección natural.
Pero ojo, que nadie se engañe. “La Ley de la Selva” es el obsoleto lugar común que algunos (defensores y detractores) usan para explicar qué es el Sagrado Mercado (los primeros lo identifican con Dios y los segundos con el Demonio).
La Civilización y los logros de la cultura humana pertenecen a la Naturaleza, porque son el efecto de su especie más destacada. Ser la especie más destacada producida por la Evolución no es igual que ser su especie objetivo. La Naturaleza no tiene objetivos porque no es un ente animado por la voluntad. La hipótesis de Lovelock y compañía de Gaia es una metáfora inevitable, pero metáfora al fin y al cabo.
No existe una lucha del Hombre contra la Naturaleza. Sólo trata de adaptarla a su gusto, desde dentro. Hasta aquí todo parece relativamente normal, bastante comprensible e incluso inocente. Arreglo mi casa a mi gusto, ¿no os parece?
Y no.
La Evolución da al Hombre la Inteligencia; en especial es importante una de las facetas superiores de ésta: la consciencia. Y el Hombre al principio se equivoca: lo mejor que se le ocurre con una herramienta tan poderosa como la Inteligencia es ser consciente de su pequeñez e ignorancia frente al universo.
Paradójicamente, en vez de maravillarse con la grandiosidad de la Naturaleza, siente miedo y éste le pondrá en manos de personajes tan poco escrupulosos como los que manufacturan religiones.
Y todos le dicen lo mismo: eres insignificante, pero paradójicamente Dios te ha creado para hacer con los demás seres lo que quieras. Como eres el rey de la Creación, dispón de todo. En especial, trabaja duro para aportar todo lo que puedas a tu religión, que desde luego es la única verdadera.
El insignificante (para Dios y sus secuaces) Hombre disfrutará mucho tiempo de esta inusual coartada. Durante miles y miles de años arraiga en él la idea de que la Naturaleza está a su servicio. “Usa lo que quieras, que el agua de los ríos es inagotable”, etc.
La cultura hija de Aristóteles y de las creencias judeo-cristianas mantendrá durante la expansión de la civilización y la tecnología occidental esta idea del Hombre, hecho a semejanza de Dios, como único capataz de los terrenos de la Tierra. El dueño es, claro, el buen Dios. Con semejante razonamiento (a ver quién lo discute) el Hombre se pone manos a la obra y la Gran Parcela queda definitivamente urbanizada.
Y sin embargo, no existe Dios. Nadie ha hecho un Diseño Inteligente de nada. La Evolución es fruto del azar y de factores naturales perfectamente explicables por la Ciencia. El Hombre no era el objetivo de nadie ni de nada y no merece proclamarse dueño de todo. Convive con las demás especies en nuestro planeta sin que ello suponga que pueda olvidar las leyes naturales, pues es tan esclavo de ellas como los demás seres vivos. Por tanto, el Hombre no es la especie que merezca dominar el planeta desde la idea de que tiene derecho a ello. Sólo ha tenido mucha suerte.
El Hombre desprecia (a estas alturas es ridículo decir que no sabe, o que ha olvidado; sobra información) la base sobre la que tanto él como el resto de especies se asienta. Un gigantesco y rarísimo milagro llamado Vida en la Tierra. Una hazaña de la química. Algo infinitamente más bello que una mentira.
Lo que más preocupante nos resulta hoy es que la crisis económica de 2008 d.C. no nos demuestra, a pesar de su intensidad que el sistema de control y dominio de personas en teoría más poderoso que ha existido, el capitalismo, sea reemplazable. En realidad, con nuestras limitaciones, no somos capaces de nada mejor. Y eso que la ambición, a priori, parece más atractiva de manipular que el miedo.
Al menos, los indeseables que se inventaron las diversas religiones fueron más eficaces y mucho más eficientes. Con muy poco esfuerzo y menos vergüenza asumieron los mitos previos. Su forma de gobierno ha durado mucho más, incluso fue más hábil que el capitalismo a la hora de aliarse con el poder temporal; lamentablemente, necesitaba hombres ignorantes y sometidos, a los que ofrecía una cara amable frente al horror en que vivían durante todo el tiempo que hiciera falta hasta haberse instalado y que comenzara su propio reino de terror. Pero para los que han heredado nuestra cultura de la era de la razón, las generaciones que hemos accedido a la educación indiscriminada, la religión ya no sirve.
El capitalismo ha jugado siempre con manipulaciones sólo un poco menos burdas, porque pretende darle a todos sus manejos un toque racional, a menudo con una ciencia como la Economía, que desde fuera parece coja. Mi ignorancia en Economía es total, porque sino yo, como tantos otros, habría podido decir hace años que el auge económico tenía los pies de barro. Y está claro que ni yo ni los demás analfabetos en Economía dijimos que el crecimiento como objetivo único de las empresas y economías es una ridiculez. No, claro que no. Ni que lo es la exigencia de crecimiento impuesta con dureza por el capitalismo a sus peones (el eufemismo creo que es “los objetivos”), algunos de los cuales crearon las “subprime”, igual que antes fabularon con las “puntocom”, para saciar el hambre del sistema.
A duras penas consigue el capitalismo, la religión moderna, sus objetivos religiosos; la gente de la calle (al menos en la mayor parte de Europa) piensa a veces, y eso siempre es un fastidio. Fijaos en los axiomas de este culto de mierda (algunos ya los hemos comentado en “sipiensas”): “si permitís que la gente vaya a su avío, eso redundará en el bien general” (¡y nosotros somos los soñadores! ¡el sevillano o el mismo MiesVan son diablos emplumados al lado de los cientos de inocentes estudiantes de economía que podrían creer algo tan imbécil!), “El Mercado se regula solo, según la ley de la oferta y la demanda”, “Los gobiernos no deben intervenir”, “El trabajo y la iniciativa son lo que más se valora” (y una mierda).
Aquí tenéis a estos aprendices de panfletero, que se creen superiores a sus maestros de biblias y coranes. Por favor, capitalistas, os ruego que mejoréis vuestras técnicas de creación de religiones. No puede ser que un montón de pastores de cabras fueran mejores que vosotros en ello. Debéis competir, innovar, probar sinergias con los partidos políticos, usar mejor a vuestros profetas de las compañías publicitarias. Debéis mejorar la motivación de vuestros colaboradores. Usad vuestra capacidad de liderazgo. Ilusionáos. Pensad en lo que costó construir catedrales y mezquitas para como estaban las economías de la época. Soñad, apasionaos, con lo que se podría construir con las aportaciones de tanto capital humano como hay hoy. Tened visión de futuro.
Mientras, sólo creerán que es bueno el capitalismo totalmente libre dos clases de persona: los muy astutos y los muy necios. De los demás, algunos darán palos al agua, como un servidor. Otros, como MiesVan, más conocedor del sistema y con formación en la ciencia económica, pelearán con mejores armas contra esta penúltima religión. El resto, los que forman la mayoría, se encogerán de hombros, las manos en los bolsillos, se subirán el cuello de la chaqueta y apretarán el paso bajo el aguacero.”
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