Parece que voy superando una época gris y estoy aquí de nuevo. Se la debo al siempre inteligentísimo D. Javier Marías. Un artículo suyo en el suplemento en el que escribe hace años me dejó marcado. Muchos, según Marías, usan blogs anónimos o casi para la demostración de odio, intolerancia, etc., amparados en el anonimato. De repente, me ví así y no me gusté. Hay tantas cosas que me enfadan. Una de ellas, la existencia de ateos que a veces tienden a confundir los esputos de la curia romana con la sincera e inocente fe de los creyentes de base. Como yo la he confundido a veces. No cerré este blog solo por dejadez.
El viento helado de esta aburridísima crisis ya me estaba calando hasta los huesos, mi negocio la notaba de pleno. Veía además, cómo mi vida personal se estaba nublando también. Me encerré este verano y este otoño. Me aparté de los amigos que menos se molestaban por mí, sin preguntarme qué podía yo hacer por ellos. Hasta dejé la bici y el monte.
Bien; nada en el mundo exterior ha cambiado, excepto algunos posibles amigos nuevos; los viejos parecen seguir siendo pacientes conmigo. Pero ya estoy harto. Me sacudo el polvo que se ha ido posando sobre mi cabeza y reactivo todas las cosas que de verdad me gustan. Una de ellas es este blog y el cruce de opiniones con MiesVan. Aunque no tocaré dos temas que hasta ahora eran característicos:
- Religión. Soy ateo. ¿De verdad me preocupa tanto la religión? Mi postura está clara ¿para que insistir? Y a Don Juan Manuel de Prada no le puedo sacar más punta. Es injusto denostarlo desde el anonimato relativo de este blog, que por razones empresariales no puedo convertir en transparente. Por supuesto que mis amigos y mis contactos de redes sociales pueden enlazar hasta aquí, pero es mi gente, aproximadamente.
- Política y economía: desesperan. Es inútil. Ni el análisis a posteriori ni la reflexión previa sirven de nada con esta especie llamada Homo sapiens.
Así que voy a tratar de no pensármelo ni una vez antes de escribir que algo me gusta; y me lo pensaré más de dos veces si me apetece hacerlo sobre algo que me disgusta. No es autocensura, sino una llamada a lo positivo. A ver qué tal me sale.
Comentarios recientes