Vendrán las iguanas vivas a morder

14 05 2010

A continuación copio y pego, en una entrada tan inútil como sólo una mía podría serlo, un poema escrito en 1929-1930, durante la etapa neoyorkina y surrealista de Federico García Lorca.

Ciudad sin sueño
(Nocturno en Brooklyn Bridge) De “Poeta en Nueva York”

“No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.
Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención deí puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.”

Muchos años después el talento inmenso del poeta que está muerto y bien muerto, según gente como la que domina el Supremo o el CGPJ, se une al de un grupo de jovenzuchos (Lagartija Nick), al también enorme Enrique Morente y al de alguien llamado Víctor Sarabia, aparentemente con una poderosa visión del lado tenebroso del alma. Multiplicación de talento para ahondar en lo oscuro, y así me hace sentir la decisión de hoy.

Un abrazo, señor Garzón, dicen que se equivocó en el procedimiento, pero yo estoy convencido de que erró en el fondo de la cuestión. Enhorabuena a los delincuentes, un poquito más libres desde hoy. Lo siento por los policías que buscaban el turno de Garzón.

Como escribió Don Javier Marías unos días atrás, aquí, en este país, no se puede discutir. Hay días en que uno está harto de España.





El aquelarre de carcamales resentidos

29 04 2010

Muy buenas, España, España plural.

Qué variadicos somos.

Hasta las mulas gobiernan por ahí.

Qué poco nos aburrimos. Siempre hay chicos para entretenernos con sus payasadas.

Mientras, los verdaderos dramas quedan olvidados.

Aún así, todavía hay gente de altas miras, que da lecciones de moral.

El único problema es que la moral es tan variable… los dueños de la única moral posible están siendo muuuuy malotes.

¡ZP, cabrón, dimite! ¡Que vuelva Aznar! ¡Con lo bien que íbamos!





Mi respuesta a los Jeros

20 04 2010

Jero, nadie te perseguiría si tú denunciaras a Carrillo.

Un problema es que los asesinos como Carrillo huyeron de España o fueron capturados y juzgados con las garantías procesales características del régimen anterior. Pero la derecha aún dispone del viejo cerdo comunista para hacerle un Auto de Fe. A pesar de que su contribución a la Transición no es tan positiva como la de Girón de Velasco, no me moriría de pena si lo viese encausado por lo de Paracuellos. Cualquier asesino se merece sus quince minutos de fama en el banquillo, Jero, cualquiera. Aunque resulta que no tengo muy claro que Carrillo fuese el responsable de lo de Paracuellos. Aquí hay un enlace a Escolar.net donde gente que sabe más argumenta sobre el asunto.

Problema añadido: por lo visto, la derecha está perdiendo la fe en los tribunales, con la conocida excepción del Supremo. PPreguntemos a Doña Esperanza, que incita a la desobediencia civil; me la imagino con un palestino en sus años mozos, protestando contra el servicio militar obligatorio.

Un problema aún mayor es que en una discusión, una pelea o una guerra resulta precioso pensar, en plan salomónico, que ambas partes tienen razón o, lo que es lo mismo, que la guerra termina haciendo malos a todos. Que los muertos de ambos bandos son buenos. Pobrecitos serbios muertos de sífilis salvajes por violar a esas putas bosnias.

Te sacaré de tu ingenuidad, Jero. Disfrazados de “salvemos España”, un puñado de pistoleros se apoderó del gobierno de una nación, previo paso por caja (de pino) de unos pocos despistaos que, con muy mala follá, revuelven la conciencia de nuestros jueces actuales… ¡Ah, no, sólo de uno!

Con lo bonito que es olvidar y mantener nuestras conciencias en la dualidad idiota de todos malos. Y no pediré perdón por esto.

La Historia ha situado en su posición a Fernando VII, y lo mismo le espera al franquismo: nada, nada justifica la salvaje represión de la posguerra, ni las “limpiezas” industriales al estilo Badajoz. Nada justifica el odio y el rechinar de dientes de Girón de Velasco cuarenta años después.

Si la Historia debe ser sobreseída gracias a una Ley de Amnistía de 1977 hecha bajo la presión de viejos asesinos, entonces me apeo. Me bajo de esta mierda de país que cuatro hijos de puta consideran más suyo que de sus vecinos, empleados, votantes y subordinados, y les invito oficialmente a poner mi nombre en una lista, para cuando la Falange gobierne y limpie España de comunistas, moros y jueces con devoción por su trabajo.

Si, por el contrario, al final queda en nada la infame persecución que sufre el valiente que encarceló a Barrionuevo y Vera y etarras y traficantes y corruptos y que pretendió justicia para los muertos anónimos, me sentiré orgulloso de ser español y de pertenecer a un país que no confunde la sed de justicia con la sed de venganza.





Rouco y el espíritu de la Transición

26 11 2008

Tras ver una noticia en “La Verdad” sobre que Rouco Varela desea que se respete el espíritu de la Transición, decido ir a las fuentes en lugar de comportarme como el laico radical y prejuicioso que soy.

Aquí está el enlace del discurso del prelado:

Web de la Conferencia Episcopal Española

En un nada sorprendente ejercicio de diplomacia (la gran especialidad de la iglesia católica, últimamente un poco abandonado) leo y releo el grueso del discurso y a veces me encuentro de acuerdo con el sr. Rouco. Sí, amigos. Aparentemente, dice algunas cosas razonables para mi.

Tras los saludos y alusiones iniciales, trata un primer punto sobre la Palabra de Dios, asuntos internos. Tras ciertas disgresiones teológicas que no puedo discutir (apenas las entiendo y, desde luego, no me corresponde), acaba presentando el último éxito de la Conferencia Episcopal. Una curradísima versión corregida de la Biblia que nos permitirá ponernos en contacto con la verdad. En un segundo punto trata sobre la juventud, estrato social tan amado por el clero (no es coña, por favor).

Todo muy bien, cosas eclesiásticas, nada que objetar. Mi colmillo laicista comprende que la gente de religión, además de vivir su experiencia íntima, se organice en un eficaz, poderoso y milenario aparato. Desde luego, es para mi mejor que el pasotismo de un no practicante, que ni se atreve a tener fe y ser un buen católico, ni se atreve a pensar y quizá llegar al agnosticismo, ni acepta estar harto de cuentos y se confiesa ateo. Todo el derecho del mundo a atesorar sus creencias, su legado cultural, sus bienes y sus verguenzas.

Hemos llegado al punto III, sobre la situación actual. La iglesia española opina sobre los asuntos del siglo. En el párrafo 1 descubro la primera contradicción. Con elegancia no aluden al debate actual sobre la Ley para la Memoria Histórica, sino que inciden en la cristiana vocación por el perdón. Hay que purificar la memoria. Los profesores de Historia deben saber que según Monseñor, “A los jóvenes hay que liberarlos, en cuanto sea posible, de los lastres del pasado”. El propio Sr. Rouco cita (no voy yo a ser el único) ” “Al parecer, quedan desconfianzas y reivindicaciones pendientes. Pero todos debemos procurar que no se deterioren ni dilapiden los bienes alcanzados” ” o ” “Deseamos pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba, estuvieran en uno u otro lado de los frentes trazados por la guerra. La sangre de tantos conciudadanos nuestros derramada como consecuencia de odios y venganzas, siempre injustificables, y, en el caso de muchos hermanos y hermanas como ofrenda martirial de la fe, sigue clamando al Cielo para pedir la reconciliación y la paz” “. De nuevo la insistencia en que el péndulo, saltándose las leyes de la física, debe quedar elevado en un extremo de su recorrido. Me explico.

Todos sabemos ya que la Segunda República no fue una maravilla. Atolondrados de todo tipo tomaron y dejaron de tomar decisiones. Animales analfabetos y animales educados en escuelas (civiles y militares) hicieron cosas terribles antes de julio de 1936. Eso ya es conocido. Yo mismo odio la mayoría de razones por las que se construyeron maravillosas iglesias, conventos, monasterios y catedrales; pero jamás se me ocurriría quemarlas ni matar a nadie por ello. Me siento sobrecogido y admirado de los logros artísticos e intelectuales que suponen la mayoría de los templos y en general del arte sacro. Desde luego, pertenecen a mi legado cultural, a mi pasado y el de mis vecinos.

Quién sabe si una República más ayudada por otros paises no habría organizado, de haber llevado las de ganar, muchas más matanzas industriales al estilo de las de la plaza de toros de Badajoz o quizá Paracuellos del Jarama (todos conocemos las escalas de las matanzas en los dos bandos de aquella guerra, está en los libros). Si en lugar de recurrir a la usurera Rusia la República hubiera recibido ayuda de paises también democráticos como Francia, Inglaterra y EE.UU., quizá la Iglesia se hubiera puesto de su parte (a la vez que quizá hubiera ayudado a militares nacionales a huir a Sudamérica). Historia-ficción, claro.

Los malos eran los que apretaban el gatillo, los buenos, los que recibían la bala. Eso es lo que da el vivir en tiempos de paz (en democracia), Sr. Rouco, que uno puede decir simplezas sin llevarse un machetazo o ser fusilado. ¿Verdad? Pero hay un problema. Quizá su Iglesia ahora considere pecadores a los que cometieron atrocidades en ambos bandos. Su Iglesia sigue rogando que se olvide a unos mártires y se ensalce a otros. ¿Dónde queda, Sr. Rouco, la liberación de los lastres del pasado? Miles de familias han tenido la oportunidad de vivir sin lastres morales durante décadas, porque su única referencia moral les recordaba cada domingo que habían matado justamente. Sin embargo, otros poquitos miles de familias pasaron esas décadas sin saber dónde estaban los restos mortales de sus seres queridos, sin poder honrarlos, mientras veían cómo otros tenían derecho al reconocimiento como héroes y mártires. El péndulo osciló hacia un lado.

Muere Francisco Franco en una cama hospitalaria, en una cama que no pertenecía a la enfermería de una cárcel. A diferencia de sus colegas alemán e italiano, muere en paz. Transición española, animada por el espíritu que tan bien encarnaron y llevaron a la práctica grandes hombres como el Rey, Suárez o Fernández Miranda, además de la clase política de la época, con muy pocas excepciones. Todos los implicados renunciaron a muchas cosas por el bien común. Esa es la imagen que ha quedado. Aunque quizá convenga olvidar que muchas cosas se hicieron así, además de por un noble espíritu, por apaciguar los chirridos de sable y las balas en la nuca. Que el miedo también consigue cosas.

Vuelven a España muchos exiliados (algunos no perdonarán nunca, Sr. Rouco, no tienen su capacidad para sobreponerse y se quedarán en sus Francias y sus Méxicos) y se escriben muchos libros sobre lo santos que eran los del bando republicano, con ocasionales incursiones de francotiradores como Díaz-Plaja (je je). El péndulo baja y continúa en su oscilación hacia el otro lado durante el gobierno socialista. Más libros, algunos ya no son exégesis, quizá algunos sean objetivos. Incluso (esto es muy español) hemos dicho cientos de veces que los mejores eran escritos por extranjeros. Curioso.

Lo normal sería que el dichoso péndulo fuera perdiendo fuerza en la siguiente bajada. Pero en la España de Aznar todo era bollante. Así que fue muy bollante la idea de que en la Guerra Civil eran todos cenutrios y malos. Que los que se alzaron el 18 de julio estaban asistidos por un mismo sentimiento de justicia y tenían tanta razón como los que decidieron no hacerlo. Y nuevo impulso al péndulo. Nada, macho, no hay manera de que se quede parado de una vez en la posición correcta. Los señores de la derecha de este país han decidido que lo justo es lo salomónico (¿pero alguien recuerda que Salomón mandó primero partir al nene de las narices? ¿y si la madre embustera llega a decir que no? ¿a que lo habría hecho?).

Pero no, señores de la derecha. En ocasiones el punto equidistante entre dos posiciones no es lo justo. A veces discuten dos personas y sólo una de ellas lleva razón. A pesar del Terror, a pesar de la Rusia bolchevique, de la Cuba de Castro, la Historia no considera que el Antiguo Régimen, los zares o Batista fueran buenos. Aquí, en España, hemos descubierto que silenciar a las víctimas una (represión de la posguerra), dos (perdón a los asesinos durante la Transición) y hasta tres veces (la Audiencia Nacional lleva a que el juez que más promueve la aplicación de una ley – imperfecta pero vigente – lo deje), es perfectamente justo. Mientras, las víctimas asesinadas por los bárbaros incluidos en el bando republicano son canonizadas y santificadas. Sr. Rouco, no sé qué más decir. Parece que “no se deterioren ni dilapiden los bienes alcanzados”.

Con curiosidad contemplamos cómo se va creando un Nuevo Dogma Laico. La Transición, como no derivó en guerra, fue Perfecta. El extraordinario sacrificio de soportar que un régimen por fin democrático decidiera que los crímenes cometidos por una maquinaria estatal quedarían impunes no cuenta. No hubo un Nuremberg español. Y no hay nada que agradecer a nuestros mayores que perdieron una guerra dos veces. Todos esos hijos de puta que mantuvieron a España en la cola aún más tiempo murieron en sus cómodas camas, no en enfermerías carcelarias. Y los olvidados revolviéndose en sus fosas. De las que no se sabe si saldrán.








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