Bien, bien. En la mesilla queda “El fiasco del señor Brecher”, de Martin Kessel, junto a “Queríamos matar a Hitler”, del general y aristócrata Philipp Freiherr von Boeselager. Dos libros de alemanes que me están costando. También me costó “Mercaderes del espacio” de Frederik Pohl y C.M. Kornbluth, de la que esperaba más (aluciné tanto con la serie de “Hyperion”…). Me esperan “La hermandad de la buena suerte”, de Fernando Savater y hasta “Un mundo sin fin”, de Ken Follet. Que de todo hay en la viña del señor. Qué comentario tan poco laico, señor. ¡Otra vez! ¡Dios!
Sigo posponiendo releer “La montaña mágica” o “Memorias de Adriano”, y acabar “El ruido y la furia”, “Ulises” o el Quijote. Y no sé cuántos más. Ya no soy el de antes.
¿Por qué me pasa esto? ¿Qué me aleja de la gran pasión de D. Juan Manuel de Prada, que por cierto ha descubierto la versión cristiana de “Un mundo feliz”?
Las putas series de TV. Soy un adicto. Mi tiempo libre al comer y cenar no lo dedico a rezar ni a admirar a los artilleros israelíes. No sigo GH.
Estoy en una fase que odio: he pillado a la mayoría de series que me merecen la pena. “Heroes” III, “Life” II, “My own worst enemy” I, “Prison Break” IV, “Samantha Who?” II, “Terminator: The Sarah Connor Chronicles” II.
También voy al día con las que veo dobladas: “Anatomía de Grey” V, “Cómo conocí a vuestra madre” III, “House” V, la recién cortada “Sexy Money” II (see you soon, Zoe).
Aparqué “Mujeres Desesperadas” IV y “Cinco Hermanos” II, por pérdida de interés. Acabó “Weeds” IV (floja) y “Dexter” III (magistral). Perdí la copia de “Arrested Development”. MiesVan aún no me ha dejado “El Ala Oeste de la Casa Blanca” para que la vea sin agujeros.
Aún puedo volver a ver “Doctor en Alaska”, la 1ª de “A dos metros bajo tierra” o “Los Soprano”.
Acabo de lidiar “Gossip Girl” II, que, sorprendentemente, es lo más parecido a “Las amistades peligrosas” que he podido ver. Y la guapa Leighton Meester ha recorrido un largo camino desde la semicutre “Surface”, pasando por darle un calentón morboso a Gregory House. Atentos al cameo de semejante monada y de la sublime Blake Lively en “30rock” III, como compañeras de colegio de Tina Fey en un flashback.
Lo mejor es lo que tengo por delante. Tengo que conseguir los subtítulos de “Pushing Daisies” I, “The Office” (US) I y la grande entre las grandes (superando hasta a “Canción Triste de Hill Street” y a “Policías de Nueva York”): “The Wire” III. Me muero por llegar a su comentadísimo final en la 5ª, el homenaje a la portagonista absoluta: la ciudad de Baltimore.
Pero ya tengo listas “In treatment” (si empieza con esa intensidad, cómo acabará) y “Fringe”, además de “Mad Men” II. Paciencia, mientras, con todas las temporadas de “The Shield”, o con “Lost” VI, que vuelve el miércoles 21.
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