Un fantástico guionista

24 02 2009

Después de Aaron Sorkin o de JJ Abrams, lo más parecido a dioses que conozco, sitúo a los autores de “The Wire” y ahora, de “Generation Kill”. Se trata de David Simmons y Ed Burns. ¿Que no? Ahí va un fragmento de Generation Kill:

“Menuda mierda. Nunca invadimos un país que mole, no sé, uno en el que haya tías en bikini. ¿Por qué en esos países nunca hacen falta marines? Yo os diré por qué. ¡Es la falta de coños lo que jode los países! ¡La falta de coños es la puta raíz de toda la inestabilidad global! Si los moros tuvieran acceso a coños de calidad no tendríamos necesidad de venir aquí a joderles así. Porque un moro bien follado es un moro feliz”

Otro día os busco el panegírico que dedican a un policía muerto en el gimnasio en un capítulo de la 3ª de “The Wire”. Memorable.





Ahá, la encontré

19 01 2009

Tras ver en TV.com que uno de los mejores (o al menos más adecuados) repartos en una serie de TV es el de “Friday Nights Lights”, decidí conseguir la 1ª temporada.

Entre asombrado y desilusionado trato de ver completo el primer episodio. En Dillon (Texas), el equipo de fútbol es el protagonista de la vida del pueblo. Paso un ratito aguantando esos tempos tipo cine indie (tomas desde el coche de casas de madera y gasolineras; planos con la protagonista en una esquina, en fin, cine indie estadounidense, vamos).

Espero que llegue la ironía, la ráfaga de humor que refresque, pero nada. Definitivamente, no estoy viendo la 2ª temporada de “Weeds” o “30rock”.

Estos chicos se toman muy en serio su fútbol (nada de soccer, por favor, fútbol de verdad. ¿A que todo el mundo considera que su fútbol es el de verdad? Es como los raperos adolescentes españoles, siempre defendiéndose de no se sabe qué ataques). En fin.

Que nada. Que no. Grandes frases: Que Dios bendiga el fútbol, te mereces ganar, ojalá que dentro de veinte años estemos todos viviendo en Texas… Y aún no descubro el momento-ironía. Lamentablemente, hay tantas buenas series que casi decido no conceder el beneficio de la duda a esta. Hasta que me acuerdo de las hordas cristianistas.

Señores Prada Maturin y Rouco Aubrey, he aquí mi recomendación: “Friday Nights Lights” es la serie que todo buen creyente debería ver. Existe un lugar en el que la tradición lo es todo. Un lugar en el que Dios te ayuda a ganar partidos. Sepan vds. que no está todo perdido. Hay un sitio donde no ha llegado la odiosa modernidad: Dillon, Texas.

La comunidad deportiva se une y reza cuando el quarterback líder de su comunidad recibe un castañazo que casi lo quiebra. Desde luego, ganan el partido sin él. El domingo los negros rezan en su iglesia y los blancos en la suya. Pero me voy a quedar sin saber si el guaperas acaba en una silla de ruedas o si él y su novia siguen siendo la pareja del año en el baile. Por cierto, la novia del bello y blanco lesionado tiene una boca tan bonita que sólo se me pasaban por la cabeza guarradas laicas, sr. de Prada. Es lo malo de carecer de virtud.

Lo bueno es que he mejorado mi decorado mental para Ullapezoola, patria del Marshall de los Estados Unidos. Un poco de Medio Oeste para sus laicos ojos, amigos.





Harto de leer y del imsomnio, harto de Rouco y de Prada, repaso las series de TV de ahorita mismo

15 01 2009

Bien, bien. En la mesilla queda “El fiasco del señor Brecher”, de Martin Kessel, junto a “Queríamos matar a Hitler”, del general y aristócrata Philipp Freiherr von Boeselager. Dos libros de alemanes que me están costando. También me costó “Mercaderes del espacio” de Frederik Pohl y C.M. Kornbluth, de la que esperaba más (aluciné tanto con la serie de “Hyperion”…). Me esperan “La hermandad de la buena suerte”, de Fernando Savater y hasta “Un mundo sin fin”, de Ken Follet. Que de todo hay en la viña del señor. Qué comentario tan poco laico, señor. ¡Otra vez! ¡Dios!

Sigo posponiendo releer “La montaña mágica” o “Memorias de Adriano”, y acabar “El ruido y la furia”, “Ulises” o el Quijote. Y no sé cuántos más. Ya no soy el de antes.

¿Por qué me pasa esto? ¿Qué me aleja de la gran pasión de D. Juan Manuel de Prada, que por cierto ha descubierto la versión cristiana de “Un mundo feliz”?

Las putas series de TV. Soy un adicto. Mi tiempo libre al comer y cenar no lo dedico a rezar ni a admirar a los artilleros israelíes. No sigo GH.

Estoy en una fase que odio: he pillado a la mayoría de series que me merecen la pena. “Heroes” III, “Life” II, “My own worst enemy” I, “Prison Break” IV, “Samantha Who?” II, “Terminator: The Sarah Connor Chronicles” II.

También voy al día con las que veo dobladas: “Anatomía de Grey” V, “Cómo conocí a vuestra madre” III, “House” V, la recién cortada “Sexy Money” II (see you soon, Zoe).

Aparqué “Mujeres Desesperadas” IV y “Cinco Hermanos” II, por pérdida de interés. Acabó “Weeds” IV (floja) y “Dexter” III (magistral). Perdí la copia de “Arrested Development”. MiesVan aún no me ha dejado “El Ala Oeste de la Casa Blanca” para que la vea sin agujeros.

Aún puedo volver a ver “Doctor en Alaska”, la 1ª de “A dos metros bajo tierra” o “Los Soprano”.

Acabo de lidiar “Gossip Girl” II, que, sorprendentemente, es lo más parecido a “Las amistades peligrosas” que he podido ver. Y la guapa Leighton Meester ha recorrido un largo camino desde la semicutre “Surface”, pasando por darle un calentón morboso a Gregory House. Atentos al cameo de semejante monada y de la sublime Blake Lively en “30rock” III, como compañeras de colegio de Tina Fey en un flashback.

Lo mejor es lo que tengo por delante. Tengo que conseguir los subtítulos de “Pushing Daisies” I, “The Office” (US) I y la grande entre las grandes (superando hasta a “Canción Triste de Hill Street” y a “Policías de Nueva York”): “The Wire” III. Me muero por llegar a su comentadísimo final en la 5ª, el homenaje a la portagonista absoluta: la ciudad de Baltimore.

Pero ya tengo listas “In treatment” (si empieza con esa intensidad, cómo acabará) y “Fringe”, además de “Mad Men” II. Paciencia, mientras, con todas las temporadas de “The Shield”, o con “Lost” VI, que vuelve el miércoles 21.





¿Nadie viendo ‘Samantha Who?’ ?

3 11 2008

Por favor por favor, si os apetece reir con un guión lleno de recursos, os aconsejo que veáis a la encantadora Christina Applegate en esta serie.

Las batallas dialécticas de Samantha Newly con su guerrera madre hacen que me acuerde de aquella vivísima primera temporada que se dieron Lorelai Gilmore (Lauren Graham) y su mamá Emily (Kelly Bishop) (nota, la rellenita Melissa McCarthy de las Gilmore sale en “Samantha Who?”), pero también me acuerdo de Celia Hodes (Elizabeth Perkins), la buena vecina de Nancy Botwin (Mary Louise Parker) en “Weeds”, con su hija lesbiana preadolescente.

Genial lo de McCain con la grandiosa Tina Fey, me comentan unos amigos en la estupenda cuchipanda de los yosits (feliz cumpleaños de nuevo). Y de paso me recomiendan más series: “Ti Trowd”, “John Adams”, “Secret Diary Of A Call Girl”, “True Blood”, “Mad Men ” (esta se la hice llegar yo a mi hermana hace tiempo, tras conseguirla atraído por el comentario de Javier Marías en el suplemento de “El País”), “The Clone Wars”, “My Worst Enemy”, “Sanctuary”.

Maldición, ¡tercera temporada de Brotherhood en lontananza! ¡Y yo que no acabé la segunda por escasez de subtítulos! Un drama catódico. Una buena serie en serio, que las hay. Con un Vivan Eternamente HBO, Aaron Sorkin y la madre que parió a los señores que ponen su inteligencia al servicio de nuestro entretenimiento. Quiz: ¿alguien sabe qué le pasa a ese país en el que hay gente tan lúcida, a la hora de votar?

Un día pondré un post con los mejores cabrones sinvergüenzas de todas las series de TV. De momento propongo a Andy Botwin (Justin Kirk) de “Weeds” por cómo se apaña con Zooey Deschanel (su ex y, sí, la interpreta la muy sexy hermana de la muy sexy Emily Deschanel, la Temperance Brennan de “Bones”) y con la israelí esa tan maciza (Meital Dohan). Pero el que de momento parece el number de los number es George Oscar “Gob” Bluth II (Will Arnett) de “Arrested Development”; Will Arnett dobla candidatura con Devin Banks en “30rock”, menudo cabronazo el tal Arnett. Malus.





Hello world!

15 10 2008

Primera declaración de intenciones

MiesVan y Celso me pedían con frecuencia que me hiciera una bitácora de estas. Pedidles cuentas a ellos.

El tema que trataré es único, y es este: el que me apetezca. Pero se aceptan sugerencias, por favor.

“¿Por qué lo llaman guerra? Las guerras se acaban” está tomado de la gran serie de TV “The Wire”.

Y aquí va la primera parte: soy fan (como tantos) de las buenas series de TV, coincido con la mayoría en que el verdadero talento creador de los contadores de historias en formato audiovisual está concentrado en la actualidad en la pequeña pantalla.

Me he convertido en un adicto al VOS, en parte por impaciencia y en parte porque el trabajo de los actores no debería ser destrozado por el doblaje (que, cuando hay suerte, sólo cambia la personalidad que infunde un intérprete a su personaje).

Hago una lista (no exhaustiva) de las series que me han hecho pasar los mejores ratos frente a la tele: “Los Walton”, “Lou Grant”, “Canción triste de Hill Street”, “Aquellos maravillosos años”, “Doctor en Alaska” y “Policías de Nueva York”. “Friends”, “Las Chicas Gilmore”, “El Ala Oeste de la Casa Blanca” y “Los Soprano”. “Anatomía de Grey”, “Prison Break” y “Perdidos”.

Son todas muy conocidas, pero hay otras pequeñas maravillas que no han tenido tanto público: “The wire”, “Brotherhood” o “Los hermanos Donnelly” son policíacas magistrales.

Pequeñas comedias con momentos cumbre desternillantes son “Arrested Development”, “30rock”, “Cómo conocí a vuestra madre”, “Me llamo Earl”, “Samantha Who?” y “The Big Bang Theory”.

Otras de ciencia ficción o de carácter inclasificable a veces salen mal (“Los 4400″, “Surface”, “Terminator. The Sarah Connor Chronicles”),  a veces ni siquiera llegan a cuajar (“Meadowlands” y “Traveler” merecían mejor suerte), a veces no están mal para mi pero el público las patea (“Day Break”, “Cinco días para morir”). A veces parece que la serie me quiere patear a mi (“Ergo Proxy”).

A veces lo que debería ser solo una exquisita rareza triunfa (“Weeds”, “Dexter”) y a veces crees que el público es idiota por no acompañar a una de las obras cumbre de la televisión mundial (“Studio 60 on the Sunset Strip”). A veces languidecen alguna temporada para después resucitar llenas de creatividad (“Sexo en Nueva York”, “Heroes”).

Pero siempre se puede decir lo mismo de las buenas series de TV. Son el refugio para los que creen que se debe desarrollar los personajes más allá de la exigencias de un largometraje, algo así como una novela visual.








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